Serà una gran festa, no diguis que no.

En una casa del Vallès, hemos diseñado la ampliación perfecta para una pareja catalana cuyos tres hijos —aficionados a las barbacoas— vuelven a casa siempre que pueden para disfrutar de una barbacoa o una calçotada.
El corazón del proyecto es un pabellón preparado para celebrar: un horno de leña para preparar pizzas rápidamente, una barbacoa integrada para las chuletas y una enorme mesa a la que ni siquiera los primos más perezosos pueden resistirse. En verano, las velas colgantes y las plantas trepadoras lo convierten en una terraza de aire bohemio; en invierno, basta con cerrar los paneles y voilà: un ambiente de sauna rústica que permite continuar la celebración bajo mantas calentitas!


Y aquí está el mejor detalle: el antiguo muro de piedra que una vez amenazaba con comerse el jardín es ahora el protagonista de un pequeño patio interior. La luz del sol entra a raudales, la carpintería enmarca las piedras como si fueran una obra de arte contemporáneo y las corrientes de aire recorren el espacio para refrescar el pabellón, despertando cierta envidia incluso en los días más fríos.

No falta chispa: materiales resistentes, soluciones sencillas y una buena dosis de humor. El resultado es un espacio que cobra vida con cada brindis y con cada vuelta de los calçots.
Porque, al fin y al cabo, las mejores reuniones nacen de una buena barbacoa y de unas risas todavía mejores!
Fotos: María Doce

